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En este mundo de cambios constantes, hay uno que los aficionados al video hemos seguido desde hace mucho, el ocaso de las señales análogas. Y es que en los países más avanzados (y ricachones) su método de transmisión de señal de TV sobre el aire ha dejado o está en proceso de cambiar a uno más moderno y eficiente, en dominio digital (esto, por lo tanto, no rige la manera en que funcionan cable y transmisión satelital por suscripción, ellos ya hacen éstas en el citado formato). En la actualidad hay tres escenarios. El primero es el de los países más avanzados, donde actualmente sólo hay transmisión digital; el segundo es donde existen simultáneamente, transmisiones análogas y digitales (nuestro caso); y el tercero es donde únicamente hay señales análogas.
A nivel mundial el proceso inició hace tiempo y hoy está concluido en Estados Unidos, Noruega, Dinamarca y Alemania; se encuentra en proceso en Canadá, la mayor parte de Sudamérica (con excepción de Argentina), prácticamente toda Europa, la mayor parte de los países de la ex Unión Soviética; mientras que en gran parte de Asia y África no hay avances. En México el gobierno determinó un periodo de 20 años que indica que para el 2022 cesarán las transmisiones análogas (con esa fecha, ¡me pregunto si me tocará verlo!, basta mencionar que antes del 2015 la mayor parte de los países del mundo estarán operando con esos estándares, incluido Honduras donde se estableció como objetivo el 2014), sin embargo en nuestras ciudades más importantes ya hay transmisión de TV en HD, pero lo que no es del dominio público es si éstas ya están liberadas o si aún están en su etapa de pruebas.
El cambio se da por varias razones. La primera es el interés por contar con una mejor calidad de imagen y video y con los sistemas actuales (NTSC) no hay manera de lograr más; para hacerlo habría que contar con HDTV y el ancho de banda para transmitir bajo éste es demasiado alto, esto podría representar que en lugar de varios canales, una misma cadena de TV sólo pudiera transmitir uno o dos y como el negocio de la televisión son los comerciales, contar con la posibilidad de transmitir varios canales con una tecnología más moderna se convirtió en esencial.
Por otro lado, el espacio radio eléctrico es finito y para lograr su mejor aprovechamiento se diseñó una manera de generar procesos de compresión que permiten transmitir más información en el mismo espacio que estaba destinado para un solo canal. Esto permite a los gobiernos (los encargados de administrar las concesiones de televisoras por este espacio) concesionar rangos de frecuencias más pequeños, pero en los que al hacer transmisiones digitales hay inclusive más recursos (ángulos de cámara diferentes, estadísticas, narraciones diferentes, etcétera). El usuario percibirá una mejor calidad de imagen y sonido, no por el hecho de ser digital, sino por ser Alta Definición.
Los cambios que traerá son varios, será necesario tener un receptor especial ya sea integrado en el display o como dispositivo externo; compresión de la información; liberación de parte del espectro o mayor aprovechamiento del mismo ancho de banda (más canales u otros servicios).
Si es mejor o no, será difícil de juzgar. Hay una parte romántica y otra netamente técnica y sin duda, pronto nos acostumbraremos a sus beneficios; siempre y cuando entendamos cómo manejar este nuevo sistema. Hablar de transmisión digital implica considerar un fenómeno que no habíamos experimentado previamente, el efecto cliff que se presenta en señales digitales que marca la pérdida repentina de la señal, lo cual no existe con sistemas análogos ya que en ellas hay un desvanecido gradual que permite contar con señal, tal vez a un nivel bajo (imagen con ruido o débil) pero perceptible. Este efecto puede ser visto con facilidad en transmisiones de TV digitales, aunque ésta aprovecha los recursos tecnológicos al aplicar sistemas de corrección automáticos apenas se presentan “fallas” (que desde luego en la mayoría de los casos no están ligadas a la transmisión, sino al clima, condiciones atmosféricas, lluvia, entre otros); la imagen es trastocada al mostrarse con pixelización o se “congela”.
Para documentar este tema me dí a la tarea de hacer en casa la prueba de evaluación de señales transmitidas digitalmente y las conclusiones son bastante sencillas, partiendo del hecho de que la TV por cable emplea transmisión digital y basta un decodificador (la caja que recibe la señal digital y la convierte en una análoga normal para ser conectada a cualquier tipo de televisor ya sea uno de cinescopios u otro más avanzado); si nuestro televisor cuenta con el receptor adecuado podemos conectarlo directamente a él.
Conecte una antena de conejo normal (de las que usábamos de chavos para jugar espadazos) y la orienté lo mejor que pude; logré recibir tanto transmisiones análogas como digitales, las digitales fueron los canales en HD de TV Azteca, el audio es bastante bueno y enseguida se percibe una gran diferencia, el video permite distinguir los contenidos que fueron generados en HD de los que son escalados para su transmisión, pero aun así la calidad es buena, con el detalle que si la antena no está perfectamente orientada, la imagen presentará el efecto cliff. Los canales que transmiten análogamente (11, 22 y 32) se ven con ruido, pero con una calidad constante, sin anomalías en su recepción. Mi conclusión es sencilla: las señales aéreas digitales pueden verse muy bien, el requisito es una antena correcta y una buena instalación.
En el pasado reciente se habló de convergencia, hoy es una plataforma común y no se me ocurre mejor ejemplo que una TV actual. Reciba señales análoga y digitales, conexión a internet, entradas para señales de audio y video, análogas y digitales, y en muchas ocasiones hasta puertos de conexión USB para la reproducción de audio, música, video y fotos.
La liga entre análogo y digital es cada vez más intensa y difícil de identificar, con el tiempo iremos modificando nuestros hábitos, al principio sutilmente hasta el momento en que no haya más opciones. Hace unas semanas You Tube transmitió en vivo un concierto de U2, para verlo en una PC, o bien en una TV que, vía su puerto Ethernet, pudiera conectarse a internet. Para mí el hecho fue relevante, porque sin ser un televisor convencional, una transmisión de audio y video pudo llegar a 100 millones de personas; la calidad en el audio (que conectamos al amplificador estéreo) fue por encima de “aceptable”, casi llegando a buena. El video era entre regular y malo (regular en las tomas amplias y malo en acercamientos, en los que el nivel de detalle era insuficiente y debido a la compresión, la escala de colores fue severamente reducida causando imágenes empastadas). Platicando con mis hijos encontramos dos líneas de pensamiento completamente opuestas, para mi sencillamente la calidad no me invitaba a quedarme, para ellos la calidad del contenido no era tan relevante como la experiencia.
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Esto representa un parte aguas, en otros países están más avanzados y tienen ésta y otras opciones; pero en nuestra tierra, donde estamos en pañales, esto sirve (¡y de qué manera!), para abrir los ojos de aficionados y fans. Sin duda el futuro es el HD transmitido de manera digital, pero no perdamos de vista que también podemos obtener alta definición (y resoluciones mucho más altas) provenientes de una computadora, es cuestión de tiempo para que las cosas tomen otro nivel y en un futuro cercano sigamos sorprendiéndonos.
Para hacer este momento más disfrutable me acompaña mi acostumbrado whiskito, un Talisker de sabor intenso, unas pocas aceitunas y un discazo de mis súper favoritos: Colonia de Keith Jarrett. Si eres aficionado al jazz debes tener este disco; si eres apasionado de las sensaciones que genera la música, también. ¡Nos saludamos pronto! HT
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