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Compresión y codecs

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Para contar con una buena biblioteca de música digital es indispensable conocer los recursos de la compresión y los codecs que se usen para tal efecto.


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¡Así que ha llegado la hora de que empieces tu biblioteca de música digital! Has notado que hay mucha música legal y gratuita que se ofrece en la red y además te gustaría pasar todos tus CD´s a un lugar donde los puedas catalogar y seleccionar al sólo toque de unos cuantos clicks. O la moda te invadió y te compraste un iPod o estás dispuesto a comprar música en sitios como www.mixup.com.mx o en la iTunes Store México. Bien vale la pena que tengas en mente que para alegría de algunos y confusión de muchos más existen muchísimos formatos en los cuales la música se puede almacenar como un archivo de audio. De la calidad de esos archivos será la calidad de audio que tendrás en tu sistema de sonido.

Antes de meternos a describir y explicar las decenas de formatos de audio digital, bastará con que sepas que hay dos grandes grupos: formatos sin compresión y con compresión. La compresión, como sabes es un proceso que permite que un archivo grande se convierta en uno de mucho menor tamaño, preservando en lo esencial sus características principales; decimos en “lo esencial” porque cuando se trata de documentos por ejemplo, un archivo comprimido conserva todo lo que nos importa (gráficas, textos, presentaciones), pero cuando se trata de elementos de imagen o sonido suelen existir aberraciones (artifacts se llaman en inglés) que “ensucian” en mayor o en menor medida nuestro archivo original. También sucede que la compresión elimina ciertos elementos que no considera esenciales, es por ello que una canción comprimida puede escucharse “artificial”, sin cuerpo, estridente o metálica, o con muy pocos graves o con agudos excesivos y sin armónicos, lo anterior es resultado de una agresiva compresión. Lo mismo pasa cuando una fotografía es comprimida en exceso: los colores ya no son naturales, las sombras y contrastes se pierden, la gama de grises se desvanece.

Si tan negativa parece la compresión ¿por qué es un recurso tan socorrido? El tamaño de un archivo de audio sin comprimir (.WAV), digamos una canción promedio de 5 minutos podría alcanzar cifras de 40-50 megabytes (hagan la cuenta, es muy fácil, un CD ofrece 650 Megabytes de espacio y en promedio caben 12 canciones, eso nos deja aproximadamente 50 Megabytes por canción sin compresión), esta cifra suena hoy día escandalosa para el mundo de Internet donde hay dos consideraciones básicas: capacidad de almacenamiento y velocidad de transferencia en las redes de banda ancha. Siguiendo con nuestro ejemplo, si ocupáramos una línea de Internet básica de Telmex Infinitum (1Mbps, megabit por segundo), en realidad nos tomaría 6.66 minutos “bajar” una canción desde la red, 80 minutos si pensamos en un álbum completo. Además si tuviéramos un disco duro de 32 GB (como el de un iPod Touch), apenas nos alcanzaría para almacenar 600 canciones o 50 discos completos.
Si todo lo anterior lo comprimimos a MP3 hay grandes cambios, la misma canción de nuestro ejemplo apenas ocuparía 4 Mb, nos tomaría 32 segundos bajarla y en el mismo iPod Touch de 32 GB podríamos almacenar 7500 canciones o 625 discos. Gran diferencia ¿verdad?

Sin embargo luego viene el dilema, ¿queremos calidad o cantidad?

Si bien es cierto que mucha gente hoy se refiere al MP3 como sinónimo genérico de archivo de audio digital, es preciso considerar que no es el único y habrá que tener en cuenta otros codecs de audio que navegan por la red.
En el audio digital no hay recetas a rajatabla, ni mucho menos verdades absolutas. Lo que es benéfico para unas orejas doradas de melómano no suele ser lo mejor para un adolescente que desea tener miles de canciones en su iPod.

Por eso para saber cuál es el formato que más nos acomoda, habrá que descubrir algo de tus gustos, hábitos y hasta virtudes físicas.

¿Para qué necesitas archivos digitales?

  • ¿Para crear tu biblioteca dentro de la computadora y luego conectarla a un sistema de sonido de alta fidelidad?
  • ¿Para llenar tu reproductor portátil y escucharlo a través de unos sencillos audífonos?
  • ¿Sólo quieres escuchar música en streaming mediante estaciones de radio por Internet o servicios como iLike, Last.fm, Real Audio, Pandora o Rhapsody?
  • ¿Compras música en la red en sitios como iTunes Store, Mixup Digital, 7 Digital o similares?

¿Usas más de una computadora? ¿Hay PC´s con Windows compartiendo una red con Mac´s o con computadoras con Linux? ¿Deseas compartir la música de las diferentes máquinas?

¿Te importa en extremo la calidad de audio? ¿Usarás un sistema de audio Hi-End para reproducirla?

¿Tienes discos duros o NAS (Network Attached Storage) de gran capacidad y conectados en red?

En tan poco espacio sería imposible hablar de las docenas de codecs de audio que hay en Internet, así que me concentraré en recomendaciones sobre los más comunes en base a experiencia propia.
Si buscas no complicarte la vida, que tus archivos puedas compartirlos con quien quieras y esencialmente escuchas la música en la computadora o en tu iPod, dos son tus opciones a saber:

  1. MP3. Es el formato más usado en el mundo; cualquier software es capaz de reproducirlo en Windows, Mac o Linux y cualquier reproductor portátil llámese iPod, Zune o como se nombre lo podrá reproducir. No es la mejor calidad de audio pero es aceptable sobre todo en velocidades de transferencia de 256 kbps y mayores. Extensión .mp3
  2. AAC. Este podría ser el sustituto del MP3. AAC es un formato más moderno, respaldado por MPEG que ofrece mejor calidad de sonido que MP3. Todas las canciones compradas en iTunes vienen en este formato. Sin embargo no es el más universal en softwares ni en dispositivos portátiles. Es el formato por default de los iPods. Extensiones: .m4a, .m4b, .m4p, .m4v, .m4r, .3gp, .mp4, .aac

Si en cambio eres una persona más preocupada por crear una biblioteca musical con audio de buena calidad e incluso te interesa tener un disco duro compartido, sería bueno que te clavaras en investigar un poco más de estos codecs:

  1. FLAC (Free Losless Audio Coding) es considerado el formato sin pérdida más reconocido y extendido, es de código abierto y libre de patente. Tiene la desventaja que no todos los softwares lo soportan (de hecho iTunes no lo acepta de manera nativa) ni tampoco todos los reproductores portátiles. A pesar de eso, es una excelente opción sobre todo en el mundo Windows. Extensión .flac
  2. ALAC (Apple Lossless Audio Coding) es la respuesta de la marca de Copertino para entregar un codec sin pérdida que es capaz de reducir entre un 40 y hasta un 60% el tamaño de un archivo original. De manera nativa no tiene DRM (Digital Right Managements), los candados que impiden compartir música entre diferentes dispositivos). iTunes lo reconoce nativamente, también hay softwares en Windows que fácilmente trabajan con él como dbpoweramp. Extensión .m4a
Si de plano eres un audiófilo de hueso colorado y harás un sistema de audio basado en servidor con disco duro de gran tamaño (varios terabytes) tienes dos opciones: WAV (.wav) o AIFF (.aiff, .aif, .aifc) -ambos formatos sin compresión alguna. Ve por AIFF ya que nativamente soporta metadata integrado, tagging (etiquetas) y arte del álbum, cosas que WAV no acepta. HT


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