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Diamond 9.6 altavoces de piso
Wharfedale

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Una de las míticas marcas de bocinas del Reino Unido. Nombre que los audiófilos y melómanos de la gran isla mascan con regularidad cuando de audio se trata.



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Las Diamond 9.6 son las mayores de la tradicional gama (la cual ya lleva varias generaciones, nació en 1981). Es una caja cuyo gabinete bass reflex mide 1080 x 247 x 331 mm (alto, ancho, profundo), cuenta con 2 unidades de 8” de Kevlar (una funciona en el bajo profundo –sólo por debajo de los 150 Hz, la otra en el medio grave, que además está dentro de una cámara cerrada, limitando su acción entre 150 Hz y 1 kHz), tiene un driver dedicado para midrange de domo suave (TEX) de 50 mm que actúa entre 1 kHz y 6 kHz y un tweeter del mismo material, sólo que de 25 mm. Su impedancia nominal es de 6 ohms, su sensibilidad de 90 dB´s. La frecuencia de respuesta que anuncia el fabricante es de 28 Hz a 24 kHz (-6 dB´s).  La forma del gabinete es curveada, con refuerzos internos en forma de brazos cruzados con la idea de ser un espacio lo más inerte posible y con ellos menos susceptible a colorear el sonido. Están fabricadas en MDF recubiertas de un forro de vinil que puede ser negro, cerezo, maple o palo de rosa. Tienen 4 conectores metálicos de alta calidad chapeados en oro, lo que permite bicableado o biamplificación. Incluye spikes de buen tamaño para transmitir la menor cantidad de vibración al piso. Todos, absolutamente todos los componentes y drivers son fabricados propietariamente por Wharfedale. Por su tamaño están recomendadas para habitaciones medianas y grandes (25 metros cuadrados o mayores).
Yo las llamaría unas cajas honestas. No son bonitas en extremo, ni rompedoras en diseño, pero caben bien en espacios conservadores. Nadie podría llamarles feas tampoco. Incluyen buen caudal de tecnología, pero no pretenden ser lo más avant-garde, el kevlar que usan es negro, lo cual para muchos pasa desapercibido.
A destacar es que difícilmente usted podrá encontrar unas cajas de este nivel de precio que sean realmente de 3 vías, o sea que verdaderamente usen una unidad dedicada al rango de frecuencia de los medios. Esta decisión tecnológica es un arma de dos filos, de hecho es la razón por la cual no vemos estos diseños de 3 vías de manera masiva. Esto implica el uso de un crossover con 3 puntos de corte (150 Hz, 1 kHz y 6 kHz), para muchos un reto harto complicado. Los de Yorkshire decidieron que la red de cruce tendría que ser lo más simple posible y con los menores elementos. El resultado es palpable a primera oída, el rango medio de inmediato destaca por su definición, timbre, precisión y naturalidad, eso se debe a la buena implementación entre driver y crossover. Sobra acotar que un crossover de 3 vías es más complicado en su diseño y más costoso que uno de 2 vías.

De entrada podemos decir que son unas cajas que requieren de muchas horas de “quemado”. Lo recomendable es que antes de una escucha seria, las deje conectadas con una estación de radio a volumen moderado durante una o dos semanas. Sé que suena exagerado, pero las 9.6 no son unas cajas fáciles en ese sentido. La etapa de quemado es tan importante que le hará descubrir estas creaciones que no tienen comparación en su rango de precio.

Otro aspecto a considerar es que aunque las especificaciones de impedancia y sensibilidad parecen muy accesibles, lo cierto es que a estas Wharfedale les encanta la potencia y sólo así dejaran salir sus encantos sonoros. Al principio las conectamos con un amplificador integrado Arcam de 50 watts y aunque sonaban bien a secas, los graves, las dinámicas y el escenario acústico no correspondían a la sobrada fama que sabíamos de ellas. Cambiamos el Arcam por un poderoso amplificador de potencia Bryston 4BST de 250 watts, entonces es cuando las inglesas se revelaron, sobre todo en dos aspectos donde las bocinas de su precio flaquean al por mayor: coherencia tonal y la reproducción espacial.

Su diseño hace que el sonido parezca que sale de una sola pieza, no hay exabruptos entre los drivers, en algún sentido nos hace imaginar que estamos ante un altavoz de fuente sonora única. El grave se extiende suavemente y se acopla a un medio detallado y prístino, para luego dar pie a unos agudos rápidos y hasta algo dulces, sin dejo alguno de estridencia y menos de sonido metálico tan común en bocinas baratas. No es fácil detectar los puntos donde las unidades se traslapan, o dicho de otra manera, el trabajo del crossover es indetectable. En cuanto al escenario sonoro que emanan, es de destacar que “abren” notablemente hacia los laterales y con una buena altura, si acaso la profundidad se queda corta, dando la sensación de un sonido frontal
El grave depende mucho del amplificador usado. Entre más calidad y más potencia en la electrónica, estas 9.6 entregarán bajos poderosos y convincentes y muy poca gente se atreverá a usarlas con subwoofer, en la mayoría de los casos (para sonido estéreo, claro está) no será necesario. Son dinámicas y tienen buen slam (otra vez muy dependiente del amplificador que les pongan), con transitorios rápidos. Son detalladas y tienen buen ritmo.

Diseño inglés y fabricación china, es la fórmula de éstas y otras tantas creaciones de Wharfedale (empresa parte del grupo International Audio Group, que en su paraguas también están otras marcas como Quad, Audiolab, Mission o Castle Acoustics). El resultado en lo específico para estas Diamond 9.6 no pudo ser mejor, estas cajas realmente merecen una audición y es que son de esos productos que valen mucho más de lo que cuestan. Ampliamente recomendadas. HT



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